martes, 12 de agosto de 2014

La guerra de Troya




 
Todos habréis visto “Troya” de Brad Pitt, pero yo os voy a contar la verdad verdadera.

 

¿Recordáis lo de la Manzana de la Discordia? Nos quedamos en que el tonto de Paris se había enamorao como un becerro de Helena de Grecia y que ésta estaba casada con Menelao de Esparta. Como en una buena película de sobremesa. Todo a raíz de una pelea entre tres diosas por ver quien era la más macizorra del Olimpo.

 

Pues bien. Resulta que Paris fue reconocido por su padre, Príamo de Troya, que lo había abandonado al nacer. En realidad le mandó darle matarile a un fulano con principios. Así que se arrepintió mucho y lo recogió otra vez. No se acordaba que éste iba a ser la ruina total de Troya, o le importaba ya un carajo a estas alturas. Estaría de los troyanos hasta la marimba. El caso es que un día mandó a su hijo el Héctor a llevarle unas cositas de Troya al rey de Esparta. Paris que se enteró se embarcó por aquello de irse gratis a de crucero. Que no había salido de la vaquería en veinte años.

Una vez en Esparta se le cruzó la Helena y se acordó de haberla visto en eDarling. También se acordó de que Afrodita le prometió el amor de la mujer que él quisiera y la mandó un wassap. “Que he visto a Helena y me palpitan  los bajos como pecho de perro cansao”. Afrodita no contestó pero al ver el doble clic la dio por enterada.

Y en esto que se acaba la visita una vez en Troya, que si no me di cuenta que la había invitao a ver el camarote del capitán, que si yo no sabía que había que casarse pa esto, que si ya que está aquí me la dejas pa siempre. Total que Príamo aceptó que se quedara la chica mona en casa, aunque Héctor estaba que trinaba porque él tuvo que pasar por vicaría pa mojar.

 

Por la noche cuando se fue a acostar, Menelao notó que faltaba algo a su lao (como he ligao un pareado ¿eh?) “¡Ande está la parienta!” gritó. Y se fue a ver su hermano que era un tío muy bruto que se llamaba Agamenón. Mandaba en Micenas, una ciudad que había sido muy rica pero que Troya la estaba dejando en cuadro. Y Agamenón dijo ésta es la mía. Y allá que se fueron a la guerra cantando “Ay, Carmela”. Pero no se fueron solos, se llevaron a unos colegas. Por ejemplo Odiseo, al que llamaban Ulises también en toas las fiestas, o a Aquiles, que era como Cristiano Ronaldo pero menos guapo, menos fuerte, menos chulo, menos rico y menos de to.

 

Total que llegaron en pateras a la playa de Troya una mañana como si tal cosa, y no había ni un bañista ni un municipal ni nada. Y las puertas cerradas como una discoteca de Valencia a las cuatro de la tarde. Y no teniendo nada que hacer se fueron a un templo que había cercano y se dedicaron a destruirlo. Porque en aquel tiempo eran muy de destruir para dejarnos ruinas, a los de ahora, que visitar. Pues en estando allí, los troyanos como que les tocaron ya un poco los huevos que le descolocaran aquello que era como el Rocío pero en griego. Salieron a pelear a la playa, como chavalitos ingleses en Salou. Y estuvieron dándose mamporros durante nueve años, que ya son ganas… y aguante. Aunque en la película todo pasa en un ratito. Supongo que porque daba mucho el sol.

Entonces el rey Agamenón se quedó con la muchachita que limpiaba en el templo pero que ya Aquiles le había echao el ojo. Y como le pasa a Cristiano Ronaldo, se enfurruñó y dejó de respirar. Y no iba a luchar mientras no le devolviera a la moza. Entonces el primo chico de Aquiles se calzó las botas y la ropa de currar de su primo y se fue a jugar a la playa. Le echó cojones a Héctor, y creyendo que era Aquiles le mató. Que si hubiera sabido que era Patroclo (el primito) con dos collejas le manda a casa, pero no, le dio pastillas de goma. Y Aquiles se pilló un mosqueo de mil pares. Que se había quedao sin la chica y sin el primo que le hacía cositas vaginales de vez en cuando también. Y del mosqueo empezó a dar vueltas por la playa dando cogotazos a todo el que se cruzaba. Hasta que Héctor salió y le plantó cara. Tardó cero coma en partírsela. Luego se lo llevó arrastrando por la playa como la niña que arrastra la muñeca, pues igual. Y Aquiles estaba como cuando Cristiano Ronaldo marcó el penalty en la final de Champions…sacando músculo y en plan borrico. Pero la puerta de Troya no había dios que la abriera. Entonces Ulises que era el único que había estudiao dijo que así les iban a dar las uvas. Y se inventó una argucia, que como un truco de to la vida pero a lo fino. Y cogió to la madera que había sobrado de las barbacoas playeras que no estuvieran muy quemadas y construyó un caballo gigante. Como el de los peques, pero a lo bestia. Y se lo dejó a los troyanos en la puerta de la calle. Los griegos recogieron las toallas y se fueron pa casa… o eso hicieron creer, porque todos se escondieron en una calita a la recachita del levante.  Y los troyanos asomaron el hocico y dijeron, mira, se han dejao el carro aquí. Y lo metieron pa dentro, porque los troyanos eran muy de mantener limpia la playa. Y entonces una muchacha llamada Casandra empezó a mirar raro y a decir…hay que quemar el caballoooooo…hay que quemarlo. Pero ni caso. Primero porque había una profecía que decía que ella podía ver el futuro pero nadie la creería…que manda huevos. Era como Aramís Fuster. Y también pasa que los troyanos no tenían que poner en una rotonda grande en la calle principal con la diagonal y esto les venía de perlas. Como suele pasar cuando buscas bien en los adefesios que ponen en las rotondas, algo más había detrás, en este caso dentro. Y no eran subvenciones o prevaricación. De noche, cuando todos estaban durmiendo la mona después del fiestón de inauguración, de dentro del caballo salieron los griegos escondidos. Que imagino el cague cuando oyeron a Aramís decir que lo quemaran. Total que lo primero fue abrir la puerta de Troya, y los de las pateras que habían vuelto de noche como los contrabandistas, entraron a lo bruto. Es decir, masacrando y matando a todo dios.

Y es aquí cuando al fin sale Paris que a todo esto había estao encamao con Helena. Ve a Aquiles y pensó que para matarlo lo mejor era donde más le dolía. Como a Cristiano Ronaldo, en la bota, la de oro no, la normal de sandalia de los antiguos. Y como si fuera un elfo contó con su arco. Y lo apuntó y zas, en todo el talón, que ahí duele tela. Y Aquiles se murió con todo lo que eso significa de dejar de respirar y eso. Cogió tétanos o algo, aunque dicen que es que era su único punto débil, también como Cristiano Ronaldo mira.

Y aun así, los griegos ya estaban dentro y quemaron Troya entera, que luego la Merkel se vengó quemando Grecia.

Pero eso ya es otra historia.

 

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