Bueno pues hoy vamos a ver algo con lo que, a pesar de estar
muy familiarizados, para muchos es un auténtico rompecabezas. Me refiero a la
mitología judeocristiana y por proximidad la islámica.
Y qué mejor que empezar por el principio. Para ello cogemos
el “Libro de los libros”, la Biblia. La mitología judeocristiana se supone
escrita por el mismísimo dios protagonista único e indiscutible de la historia.
Y hoy vamos a ver el primer libro, Génesis, que nos cuenta
la historia desde que se crea el Mundo hasta que los judíos se van a vivir a
Egipto. Os vais a dar cuenta de que los judíos son los chulos superchulos de la
Historia. Como ahora vamos. Pero Yahvé, su dios, les pone la cosa jodida a cada
momento, desde el primer momento en que los elige. Es más, antes de escogerlos
ya nos la puso a toda la Humanidad. Pero vayamos al Principio de los
principios.
Y ¿qué había al principio? Pues na de na. Tal como lo oís.
Nada. Como en un campo vacío. Entonces Yahvé creó el cielo y la tierra, que es
como si levantase una casa en un solar, así de pronto. Sin permiso de obras ni
na, to chulo que pa eso es Yahvé y él mismo se dio las “yaves”. Ya ves. Bueno paremos
esto.
Pero se comprende que
no se veía nada porque inmediatamente creó la Luz. No necesitó Licencia de Primera Ocupación,
porque no había ayuntamientos. Eso fue un castigo posterior. Y como siempre,
las “eléctricas” han sido las pioneras en todas las religiones. Y pasó un día.
Y se supone que todo era un montón de agua, como que se le
hubiera roto una tubería, porque al
segundo día tuvo que crear el Cielo (que ya se supone que estaba creado, pero
no), y así se separaron las aguas de arriba de las de abajo. Así lo dice la
Biblia y así tiene que ser. Porque por aquel entonces la Tierra era plana
porque nadie había hecho aun una bola con ella. Y por encima de las nubes no
había nada todavía. Todo era como un cuadro o una bolita de esas de agua y
nieve dentro. Así ya tenía el suelo y el techo de la casa. Pues na, que pasó el
segundo día.
Y al tercero se le ocurrió por fin que saliera tierra firme
del mar. Porque no era cuestión de hacer una casa empantaná. Y luego hizo que
se llenara de vegetales. Macetitas por tos laos. Terracita y patio.
Y el cuarto día se dio cuenta de que la habitación estaba
como desangelada y que faltaba algo. Claro, las lámparas. Y entonces creo el
sol, la luna y las estrellas. Y dejó el cuartito to mono.
El quinto día llenó el acuario de peces y toda la casa de
pajaritos. Y dijo, creced y multiplicaos. Que entonces la comida de peces y el
alpiste estaban muy baratos.
Llegó el sexto día. Y como todo estaba así por medio, pues se
llenó la casa de bichos. Y se crearon todos los animales que caminan por la
tierra. Primero ratones y salamanquesas, y luego tuvo que crear gatos y eso
para que los cazaran. Y ya se puso y se puso, y si creo esto para que se coma
aquello, tengo que crear lo otro para que se coma esto. Y se le llenó la casa
de animales, que aquello era como la loca de los gatos en versión “Frank de la
jungla”.
Y se dijo, “pues esta casa es una mierda y yo solo no voy a
poder llevarla”. Necesitaba unos caseros. Pero no tenía a quién. Y entonces creo
al Hombre.
“De dónde lo saco”, se dijo. Acababa Yahvé de dar de cuerpo
y le había salido un muñequito muy gracioso. Pues esto mismo. Le dio un soplo
de su aliento divino y ale, un hombre. Luego al escribir el relato dijo que había
sido barro, por aquello de no dañar la imagen. Pero eso explica que con
cualquier cosita nos sintamos como una mierda.
Y dijo, “cómo llamo yo a esto. Que le digo ché, oye, cucha,
y me hacen caso todos los bichos menos él”.
-Le voy a llamar Adán. Así porque sí.
Y le dio las llaves del chalet al que llamó Edén, que tiene
nombre de puticlú, pero entonces no había carreteras, ni estaba hecha la A4. Y
le dijo: “Toíto te lo consiento, Adán, menos que comas de ese árbol que es el
del Conocimiento”. Que también manda cojones. A ver Adán, no comas de algo que
te va a hacer sabio e inteligente, y te pondrá a mi nivel académico de
Ingeniero Jefe. ¿Eh? No comas. De ese…ese de ahí, ¿eh? De este…. de este no. Noooo…bais
bais. No comer manzanita de arbolito bonito.
Y Adán se encogió de hombros y se acomodó en el chalet.
Pero andaba Adán tristón. Y dijo Yahvéh, “no es bueno que
este hombre esté solo. Que tiene el chiringuito manga por hombro y da asquito
entrar. Necesita alguien que le ponga las pilas y lo meta en verea. Que lo haga
un hombre de provecho. Y he visto que la serpiente no le va. Mucho besuqueo y
tal pero no le sacamos de provecho”.
Y creó Yahvé a una mujer para que lo acompañara. La Biblia
no lo dice pero según parece se llamó Lilith. Y resulta que Lilith estaba todo
el día a broncas con Adán y un día se hartó y lo dejó tirao. Y Yahvé la borró
de su Facebook.
Entonces Adán le dijo que le creara otra mujer que no fuera
tan dominante, pero como ya se había acabado la materia prima para crear, pues
le dijo, como no te la saque de una costilla. Y dicho y hecho. Creó a Eva.
Y estuvieron de la hostia de bien hasta que Eva se topó con
la serpiente. La serpiente debía estar celosilla y le dijo a Eva: “A que tú no sabes
que hay un arbolito en to el centro de la finca que, si comes de él, te dice
las últimas tendencias en ropa de temporada”. Al día siguiente Eva apareció con
un catálogo de Quelle en la mano y se hizo para ella y Adán un montón de
modelitos de hojitas de parra, la mar de coquetos.
Cuando Yahvé los vio vestidos se enfadó un montón. “Ya habéis
comido del árbol que os prohibí”. Eva preguntó que en qué lo había notado. Yahvé
dijo, “En que aparte de que habéis dejado la parra como unos zorros, habéis
ampliado la casa y puesto cortinas nuevas, y habéis cambiado la cerradura…os montáis
unos fiestorros del copón. Le estáis pegando a la sidra que es un gusto”. Y los
expulsó del chalet.
-
Ahora vas a ganarte el pan con el sudor de tu frente.
-
Pero si hay una tasa de paro del 46%, están cogidos los
mejores puestos de depredador nocturno y de herbivoros de la sabana.
-
Te jodes. Vete a la vendimia a Francia.
-
No está creada Francia.
-
Me agrada que me lo digas.
Y creó Francia como castigo.
-
Y tú, Eva, parirás los hijos con dolor.
-
Qué hijos, si tomo la píldora.
-
Pues te las cambié por emanems hace un mes, así que te
jodes tú también. Vas a tener gemelos.
-
Pues no te digo na lo que le va a joder a Adán, que
como me separe, los seiscientos piedrolos (moneda de curso legal de la época)
no hay quien se los quite.
-
Haberlo pensao.
-
Esta vida es una mierrrrda.
-
No lo sabes tú bien. De dónde crees que saqué a tu
marido.
Y así fue que pasamos de vivir de puta madre a vivir en
España. Y aquí empezó todo y ya de aquí, desde Atapuerca, nos expandimos por to
el mundo mundial.
Fin de la primera parte.
Próximamente en sus pantallas. Génesis II, en tierra hostil.

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